El mantenimiento preventivo consiste en revisiones periódicas y actuaciones planificadas que detectan y corrigen desgastes antes de que provoquen fallos. Con un plan de mantenimiento adecuado se reduce la probabilidad de averías urgentes, se prolonga la vida útil de la puerta y sus automatismos, y se mejora la seguridad del acceso.
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Realizamos una inspección técnica exhaustiva para identificar desgaste, holguras y posibles fallos en los automatismos y componentes mecánicos. El técnico revisa guías, lamas, muelles, cables, poleas, rodillos y anclajes; evalúa el estado del motor, el cuadro eléctrico y los mandos; y detecta corrosión o deformaciones. Tras la revisión entregamos un informe detallado con las incidencias detectadas, su prioridad y un presupuesto transparente para las acciones recomendadas.
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Te entregamos un presupuesto claro y detallado con las piezas necesarias y el tiempo estimado de reparación. Solo iniciamos el trabajo cuando aceptas el presupuesto; en casos de urgencia ofrecemos soluciones temporales para dejar la puerta operativa mientras se planifica la reparación definitiva.
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Actuamos con procedimientos estandarizados y repuestos de calidad para garantizar una reparación duradera. Incluye lubricación de puntos críticos, ajuste de tensiones y holguras, rectificado o sustitución de piezas (muelles, cables, rodillos, ejes) y reparación o reemplazo de elementos eléctricos cuando procede. Todas las intervenciones se realizan con herramientas especializadas y cumpliendo las normas de seguridad, minimizando el tiempo de inactividad.
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Antes de finalizar el servicio ejecutamos pruebas completas de funcionamiento y seguridad: ciclos de apertura y cierre, comprobación de finales de carrera, sensores y respuesta del mando. Verificamos ausencia de ruidos anómalos, uniformidad en el cierre y correcto comportamiento ante simulaciones de fallo. Entregamos un informe de trabajo con las acciones realizadas, recomendaciones de mantenimiento y la propuesta de la siguiente visita preventiva si procede.